GENERARÁN FITOSANITARIOS MEJOR PRODUCCIÓN EN CICLO AGRÍCOLA OTOÑO-INVIERNO: UMFFAAC
- En el ciclo Otoño-invierno 2024 se sembraron más de tres millones de hectáreas.
- El valor de la producción agrícola en ese ciclo superó los 156 mil 500 millones de pesos.
- El riesgo de plagas de insectos, patógenos y malezas aumentará en los ecosistemas agrícolas en los escenarios de cambio climático.
En el ciclo Otoño-Invierno (O-I) que inició en octubre, la protección de cultivos es clave para lograr una mejor producción agrícola, más eficiente en las más de tres millones de hectáreas que se esperan sembrar en las 32 entidades federativas, y cuyo valor es fundamental para la economía rural de México.
La Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos (UMFFAAC) reitera el compromiso permanente de ofrecer a los agricultores de nuestro país fitosanitarios de alta calidad, y eficacia comprobada para proteger sus cultivos y evitar las mermas causadas por plagas, enfermedades y malezas, tanto en campo como en el acopio de la producción.
En México existe un calendario agrícola que consta de 18 meses, el cual funciona como una herramienta para que el agricultor identifique el mejor momento para sembrar, trasplantar y cosechar, maximizando la producción y calidad de sus cultivos.
Esta división de ciclos agrícolas permite un mejor aprovechamiento de recursos, como e agua y el suelo, ya que hay cultivos que demandan más agua en ciertas etapas de su desarrollo.
Los ciclos agrícolas son: Otoño-Invierno (O-I), la siembra se realiza de octubre a marzo del año siguiente; la cosecha inicia en diciembre y puede extenderse hasta septiembre del próximo año. En el ciclo Primavera-Verano (P-V), la siembra de cultivos va de abril a septiembre; la cosecha comienza en junio y concluye en marzo del siguiente año.
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural durante el ciclo O-I se cultivan maíz grano, frijol, trigo, sorgo y cebada, además de jitomate, calabacita y brócoli, ajo, avena grano, ajonjolí, arroz palay, cebolla y chile verde, entre otros productos.
El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) informó, que en el ciclo O-I de 2024, considerando tanto riego como temporal, se sembraron tres millones 263 mil 33 hectáreas de todos los cultivos, lo que representó un valor de 156 mil 582 millones 535 mil pesos.
Las tres entidades con mayor superficie sembrada en ese periodo fueron: Tamaulipas, Sinaloa y Sonora; la primera con 820 mil 633 hectáreas, la segunda con 605 mil 52 hectáreas y la tercera con 341 mil 957 hectáreas.
Es fundamental que los agricultores mexicanos cuenten con herramientas tecnológicas fitosanitarias adecuadas, pues sin ellas podrían perderse hasta el 40 % de la producción agrícola, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
“Cada año, hasta el 40 % de la producción mundial de cultivos se pierde debido a plagas y enfermedades de las plantas. Estás pérdidas cuestan a la economía mundial más de 220,000 millones de dólares, y los insectos invasivos, al menos 70,000 millones de dólares”, señala la FAO.
Además, el fenómeno del calentamiento global representa un riesgo creciente para los agricultores. Según el documento Revisión científica del impacto del cambio climático en las plagas de las plantas de la FAO, la mayoría de los estudios realizados durante la última década indican que, en general, el riesgo de plagas de insectos, patógenos y malezas aumentará en los ecosistemas agrícolas en los escenarios de cambio climático.
El informe señala que todos los climas se verán afectados, pero “la naturaleza y el alcance del impacto variarán en función de la capacidad de adaptación y evolución de los sistemas de producción y los ecosistemas naturales. Esto también es cierto en su mayor parte para los patógenos y las plagas de insectos en la silvicultura”.
Heeb, Jenner y Cook (2019) han esbozado estrategias climáticamente inteligentes para controlar las plagas. Estas y otras medidas fitosanitarias preventivas y curativas serán necesarias para que los países se adapten a un nuevo escenario climático.
Por lo anterior, es necesario considerar: disposiciones reglamentarias, necesidades de investigación, la cooperación internacional y la creación de capacidades.
La FAO subraya que ante, los efectos del cambio climático deberían intensificarse las actividades nacionales, regionales e internacionales de vigilancia y seguimiento de las amenazas fitosanitarias.
