LA GENÉTICA Y PROPIEDAD INTELECTUAL: SALVAGUARDANDO LAS VARIEDADES VEGETALES EN MÉXICO.
En los últimos años, México ha logrado importantes avances en el campo de la genética de las berries, estos avances han permitido desarrollar variedades más resistentes, productivas y adaptadas a las condiciones climáticas del país; lo que a su vez ha fortalecido el posicionamiento de México en el mercado global de las berries.
El desarrollo genético ha dado lugar a frutos con características diferenciadas, como mayor tamaño, mejor sabor, color, mayor vida de anaquel, mayor contenido de antioxidantes, mayor resistencia a plagas, entre otras cualidades. Con la finalidad de que estas características sean más atractivas para los consumidores, facilitando también su transporte y comercialización de las mismas.

A pesar de la situación que actualmente están viviendo los productores en México y dado que el sector no se ha visto favorecido por los altos costos de producción, el tipo de cambio, los costos de los insumos que se importan y el crecimiento de la producción de las berries en algunos países del mundo; México sigue viendo como una oportunidad de negocio la producción de berries. Aquí radica la importancia de fortalecer y fomentar las alianzas con Instituciones de investigación, Universidades, gobierno y la misma industria privada; con el firme objetivo de seguir desarrollando nueva genética en berries, lo que permitirá ser competitivo en nuevos materiales genéticos, apostando por variedades que requieran menores insumos y ofrezcan mayor rendimiento y sobre todo una mayor comercialización y alta calidad, abriendo nuevas oportunidades en mercados internacionales; como son los mercados de Asiáticos.
Por otro lado, la importancia de seguir fortaleciendo la vinculación de las instituciones que fomentan y crean las regulaciones aplicables en México sobre la genética y el desarrollo de nuevas variedades; es sumamente importante, ya que al generar o actualizar los instrumentos legales se protegerá la innovación en el campo y se realizará de manera segura, ética y sostenible.

En este sentido al tener regulaciones homologadas entre países, ayudará a proteger la propiedad intelectual de los fitomejoradores y/o genetistas, los cuales podrán licenciar o vender sus variedades, generando ingresos y promoviendo la difusión de nuevas tecnologías agrícolas, mejores variedades adaptadas al entorno de los productores mexicanos y a las principales regiones productoras, lo que en consecuencia fomentará la inversión en investigación y desarrollo, para que las nuevas variedades sean seguras para el medio ambiente y la salud humana. Además, tendrán el firme propósito de facilitar la conservación de la biodiversidad y promoverán el uso responsable de los recursos genéticos, lo que en conjunto impulsa un avance agrícola que beneficia tanto a los productores como a la sociedad en general, lo que será traducido al desarrollo económico del país.
En este orden de ideas, la industria de las berries en México y empresas ubicadas a nivel mundial, han trabajado en mejorar las variedades, por lo que se cuenta con un histórico del año 2003 con solo 2 variedades de frambuesa y 3 variedades de fresa registradas; no fue hasta el 2007 que se registraron 7 variedades de zarzamora y hasta el 2008 se registran 9 variedades de arándano. Por lo que, diez años después de los primeros registros, en el 2013 se contabilizaron los registros de 33 variedades de arándano, 29 de frambuesa, 80 variedades de fresa y apenas 11 de zarzamora.
Sin embargo, para 2023 se muestra un importante incremento en la creación y registro de variedades, teniendo 144 variedades de arándano registradas, 122 de frambuesa, 255 de fresa y 92 variedades de zarzamora con registro (Fuente: Servicio Nacional de Inspección Y Certificación de Semillas-SNICS 2025 / Grafica 1: Tendencia de variedades registradas por cultivo de 2003 a 2025).

Derivado de lo anterior, actualmente se cuenta con un total de 639 variedades registradas en México de las cuales el 36% corresponden al cultivo de fresa, 25% de arándano, 21% de frambuesa y el 18% del cultivo de zarzamora (Fuente: Servicio Nacional de Inspección Y Certificación de Semillas-SNICS 2025 / Grafica 2: Total de variedades registradas por cultivo).

Por último, de las 639 variedades registradas, el 14 % son mexicanas con 89 registros y el 86 % restante corresponde a variedades extranjeras, por ejemplo, Estados Unidos, Australia, España y Países Bajos por mencionar algunos. (Fuente: Servicio Nacional de Inspección Y Certificación de Semillas-SNICS 2025 / Grafica 3: Registro de Variedades y Extranjeras).

Finalmente, cabe resaltar que hemos hablado de la importancia y el desarrollo de variedades vegetales; pero también existen los impactos negativos, que al hacer una mala praxis, al generar una copia de una variedad protegida sin autorización, se vulnera el trabajo y la inversión del obtentor, lo que puede desalentar la innovación y el desarrollo de nuevas variedades; esto, puede generar pérdidas económicas para los creadores y/o fitomejoradores, quienes no reciben reconocimiento ni compensación por su esfuerzo, afectando la calidad y la seguridad del nuevo material vegetal. Por tal razón, es trascendental fomentar el respeto a la propiedad intelectual con la finalidad de invitar a los actores involucrados en esta cadena a tener mayor cercanía con las instituciones como el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) que te ayudarán a entender y cumplir con estas regulaciones de la protección de variedades vegetales, a efecto de no incurrir en una mala praxis.
Por Christian Camacho Rodríguez. Gerente de Relaciones Institucionales de Aneberries.