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PRODUCCIÓN DE AJO SUPERA POR SEGUNDO AÑO LAS 100 MIL TONELADAS

PRODUCCIÓN DE AJO SUPERA POR SEGUNDO AÑO LAS 100 MIL TONELADAS

La producción nacional de ajo ha superado, por segundo año consecutivo las 100 mil toneladas anuales, lo que representa un crecimiento significativo en comparación con los años anteriores. En 2022, la producción fue de 94 mil 428 toneladas, y en 2021, de 89 mil 791 toneladas.

La Sociedad Nacional de Fitosanitarios (SoNaFi), antes Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos (UMFFAAC) destacó que en 2024 se tuvo una producción de 107 mil 087 toneladas de ajo, mientras que en 2023 la producción fue de 110 mil toneladas, por lo que es necesario continuar con la protección fitosanitaria de este cultivo, ampliamente presente en los hogares mexicanos.

A nivel nacional, la siembra de ajo se realizó en 2024 en casi ocho mil hectáreas (7,919.50), con un rendimiento promedio de 13.74 toneladas por hectárea, producción que alcanzó un valor económico de dos mil 286 millones 917 mil pesos.

Los principales estados productores en 2024 fueron: Zacatecas, 62 mil 432 toneladas; Guanajuato, 13 mil 372 toneladas; Puebla, 6 mil 110 toneladas; Sonora, cinco mil 286 toneladas y Baja California, cuatro mil 661 toneladas.

El ajo es una planta herbácea y bulbosa, caracterizada por un sistema radicular superficial y hojas basales que envuelven el tallo. Aunque se cultiva en diversos países del mundo, en México es uno de los condimentos más comunes y valorados, no sólo por su uso culinario, sino por sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud.

El bulbo de ajo contiene proteínas, potasio, enzimas, vitaminas A, B1, B2, PP, C, minerales y oligoelementos. Sus flores son pequeñas, de color blanco con tonalidades rojizas o rosadas.

En su siembra, se usan comúnmente sembradoras; el diente se introduce en el suelo a una profundidad de 5 a 8 centímetros, siempre con la base hacia abajo. Además, puede sembrarse en el fondo, en las costillas o en el camellón del surco.

La distancia entre surcos puede variar de 50 a 60 centímetros de ancho, y cuando se siembra en camas levantadas, el ancho de éstas varía de uno a 1.2 metros, separadas 50 cm entre sí. Es importante que el terreno esté bien nivelado para obtener una siembra uniforme.

De acuerdo con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, los principales compuestos activos del ajo incluyen saponinas, compuestos fenólicos como ácido β-resorcílico, pirogalol, ácido gálico, rutina y quercetina.

De igual manera, el ajo posee compuestos organosulfurados como el dialil tiosulfinato (alicina), dialil sulfuro (DAS), dialil disulfuro (DADS), dialil trisulfuro (DATS), E/Z-ajoeno, S-alil-cisteína (SAC) y sulfóxido de S-alil-cisteína (aliina) y algunos polisacáridos (Shang et al., 2019).

De esta forma, el consumo de ajo, ya sea a través de alimentos o como concentrado suplementicio, ha mostrado efectos positivos como preventivo o coadyuvante en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, desordenes inflamatorios, colesterol alto, diabetes, hipertensión y obesidad.