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Botrytis en berries: por qué el moho gris dicta el manejo

Botrytis en berries: por qué el moho gris dicta el manejo

Es el enemigo número uno de fresa, frambuesa, zarzamora y arándano, y el que más rápido burla a los fungicidas. Revisión del problema, de la evidencia científica y de un manejo integrado con el portafolio Versa que además atiende a la otra plaga que no da tregua: la araña roja.

Un patógeno hecho a la medida de la berry

Botrytis cinerea no es un hongo cualquiera. Es necrótrofo mata el tejido y se alimenta de lo muerto y ataca justo donde la berry es más frágil: la flor y el fruto. Su estrategia es paciente: infecta la flor abierta, se queda latente dentro del fruto en desarrollo sin dar señales y despierta cuando la baya madura o ya va rumbo al mercado (Petrasch et al., 2019). Por eso el productor a veces corta fruta aparentemente sana que colapsa dos días después en el anaquel. 

Lo que vuelve tan difícil al moho gris es la suma de tres cosas: se dispersa por aire, prospera con humedad relativa por arriba del 90% y temperaturas de 15 a 22 °C, y no existe una variedad comercial realmente resistente (Mertely y Peres, s. f.). El manejo, entonces, descansa casi por completo en dos pilares las prácticas culturales y los fungicidas. Y ahí empieza el verdadero problema.

El talón de Aquiles: la resistencia a fungicidas

Botrytis es, quizá, el hongo que mejor ha aprendido a esquivar a los fungicidas. Por ejemplo, en campos de fresa del sureste de Estados Unidos se han hallado cepas resistentes a cinco, seis y hasta siete clases químicas distintas al mismo tiempo (Fernández-Ortuño et al., 2015). 

Repetir el mismo modo de acción no es la mejor opción ya que selecciona a los individuos resistentes y los multiplica. La recomendación técnica, repetida en toda la literatura y por el propio FRAC, es una sola: alternar fungicidas de distinto modo de acción, combinar productos de sitio único con multisitio o biológicos, y limitar el número de aplicaciones de cada grupo por ciclo (Mertely y Peres, s. f.; FRAC, 2024). No es teoría de manual; es lo único que ha demostrado conservar la eficacia.

Un manejo que empieza antes de ver el hongo

De ahí que al moho gris se le combata en modo preventivo, y no cuando ya asoma el micelio gris. La primera línea es cultural: ventilar el cultivo, evitar el exceso de follaje y de riego, y retirar fruta enferma para bajar el inóculo (Mertely y Peres, s. f.). Sobre esa base entra la biología. Los Bacillus como el Bacillus amyloliquefaciens  de Bactano® producen compuestos bioactivos (iturina, fengicina, surfactina) que dañan directamente la membrana del hongo y, además, activan las defensas de la propia planta, lo que se conoce como resistencia sistémica inducida. Aplicado en floración, con intervalo de seguridad sin límite, es una herramienta que cabe donde el químico ya no puede: las últimas semanas antes del corte y los mercados que exigen residuo cero.

Cuando la presión sube entran los químicos, y aquí la rotación deja de ser opcional. El portafolio Versa la resuelve con tres modos de acción distintos: Famster® (tiofanato metílico, FRAC 12), Petricor® (iprodiona, FRAC 2) y Militant® (azoxystrobina, FRAC 11), pensados para alternarse entre sí y con el bloque biológico (Agroquímicos Versa, s. f.). Sobre Petricor® vale una precisión honesta y sustentada: la iprodiona es eficaz y económica. Hoy conocer el mercado de destino pesa tanto como conocer la enfermedad.

La araña roja: la otra que no da tregua

Si Botrytis es el enemigo de la humedad, la araña roja (Tetranychus urticae) es el del calor y la sequedad. Con temperaturas por arriba de 25 °C completa su ciclo en menos de dos semanas; en berries broncea el follaje, roba fotosíntesis y, sobre todo, mancha el fruto. El problema es que comparte con Botrytis su peor virtud: la facilidad para volverse resistente. De hecho, T. urticae encabeza la lista de artrópodos con más casos de resistencia a plaguicidas, con mecanismos de detoxificación que le permiten superar la mayoría de los modos de acción acaricidas disponibles (Van Leeuwen et al., 2010). Pegarle siempre con el mismo producto es la receta más rápida para quedarse sin herramientas.

Por eso el manejo moderno de ácaros en berries es integrado y un componente primordial es el biológico donde el portafolio Versa proporciona diversas soluciones: Atento® (Beauveria bassiana), un hongo entomopatógeno selectivo y compatible con polinizadores, y una rotación de acaricidas por grupos IRAC pensada para no repetir modo de acción (Agroquímicos Versa, s. f.; IRAC, 2024): Arquía® (abamectina, IRAC 6) para presión alta, Versate® (bifenazato, IRAC 25) como relevo sin resistencia cruzada, y Daruk® (etoxazol, IRAC 10B), un ovo-larvicida que rompe el ciclo atacando huevo y ninfa y que no deja residuo en el fruto fresco. 

La misma lección, dos problemas

Al final, moho gris y araña roja enseñan lo mismo. Las dos plagas más caras de las berries no se ganan con un producto milagroso, sino con criterio: monitorear, actuar de forma preventiva sobre umbrales reales las primeras flores con micelio, cinco ácaros por hoja, rotar modos de acción con disciplina y reservar los biológicos para las ventanas donde el químico no cabe. La investigación de las últimas dos décadas apunta toda en la misma dirección, y el portafolio Versa ofrece las piezas para ejecutarla. El criterio agronómico hace el resto.

Por Ing. Raúl Martínez e Ing. Jesús Salvador Rodríguez, Coordinación de Desarrollo Técnico, Grupo Versa

Referencias

Agroquímicos Versa. (s. f.). Fichas técnicas y registros RSCO del portafolio para berries. Grupo Versa.

Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. (2016). Conclusion on the peer review of the pesticide risk assessment of the active substance iprodione. EFSA Journal, 14(11), 4609. https://doi.org/10.2903/j.efsa.2016.4609

Comisión Europea. (2017). Reglamento de Ejecución (UE) 2017/2091 relativo a la no renovación de la aprobación de la sustancia activa iprodiona. Diario Oficial de la Unión Europea, L 301, 27–29.

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