La importancia del Hierro y Magnesio en el cultivo de berries
Cuando hablamos de nutrición en cultivos de berries, la mayoría de los manuales y recomendaciones nos señalan siempre la importancia y el suministro de tres elementos muy conocidos: el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Calcio (Ca). Estos nutrientes se deben aportar de forma constante y en altas cantidades durante el desarrollo del cultivo, debido a que son los más demandados en las plantaciones alrededor del mundo. Se pone especial énfasis en ellos para el crecimiento de la planta, la formación de raíces, y la calidad y tiempo de vida en estante de la fruta, respectivamente.
Sin embargo, cabe resaltar que detrás de una buena formación de hojas y tallos, raíces fuertes y sanas, así como de una fruta de gran tamaño y buena firmeza, existe una constante silenciosa en casi todas las plantaciones de berries. Esta no pasa desapercibida ante los ojos más expertos: nos referimos a esa pequeña pero constante coloración verde-amarillenta que presenta la mayoría de las plantas de la familia de las bayas. Es una coloración muy característica que se puede presentar desde que las plantas están jóvenes o pequeñas, hasta que son plantas grandes o en plena producción.
A este pequeño síntoma lo solemos llamar clorosis férrica o deficiencia de hierro en nuestra planta. Cerca del 30% de las plantaciones establecidas de berries tienen una alta probabilidad de presentar este síntoma a lo largo de su ciclo de vida. El Hierro (Fe) es uno de los elementos que más frenan la producción de nuestros cultivos, esto debido a que interviene en procesos sumamente importantes dentro de la planta, por mencionar algunos:
1-Promotor de enzimas para que la planta pueda procesar el Nitrógeno.
2-Componente clave de la ferredoxina, una proteína necesaria para la fase luminosa de la fotosíntesis.
3-Componente estructural de los cloroplastos (los motores de energía de la planta).
Sin olvidar, por supuesto, que el hierro es uno de los eslabones fuertes para la producción de clorofila. Aunque no esté metido directamente dentro de la molécula de la clorofila (espacio ocupado por el magnesio, que veremos más adelante), sin el hierro no es posible que la planta fabrique la sustancia que le da el color verde a las hojas.
El impacto de la deficiencia
Cuando una planta no cuenta con hierro suficiente, presenta un amarillamiento entre las venas de las hojas que es fácilmente visible en las hojas nuevas. Esto se debe a que, al ser un microelemento, tiene poca movilidad (es decir, es inmóvil) hacia los puntos de crecimiento u hojas más jóvenes. Esta pequeña pérdida de color en la hoja es un gran freno para que la planta pueda producir la clorofila necesaria para una fotosíntesis 100% exitosa, ya que presenta hojas amarillas en ciertos puntos y hojas totalmente verdes en otros, lo que provoca un desbalance constante y de gran impacto para el desarrollo general de las plantas.
Entrando en materia, cuando una planta no cuenta con el hierro que demanda, el desbalance más inmediato se observa en otro nutriente: el Magnesio (Mg). Este es el elemento central de la molécula de clorofila, encargada del verdor de la planta y de la creación de los nutrientes y azúcares que esta requiere para crecer y reproducirse. Esta relación se ve en casi todos los cultivos, ya que la falta de un elemento limita la acción del otro.
¿Cómo se da la deficiencia de hierro en las berries?
1-pH inadecuado: Los niveles de pH por encima de lo neutro y cercanos a lo alcalino limitan la absorción del hierro debido a la alta concentración de carbonatos en el suelo o sustrato.
2-Exceso de Calcio: Sabemos que el calcio es uno de los elementos más vitales para una buena calidad de fruta y una vida comercial más duradera; sin embargo, los excesos provocan que la planta no pueda absorber el hierro que requiere.
3-Concentraciones altas de Fósforo: Este, al combinarse con el hierro en el sustrato, da lugar a los “fosfatos de hierro”, que son moléculas que no se disuelven y quedan atrapadas.
4-Excesos de agua: Los riegos inadecuados pueden hacer que el hierro disuelto sea arrastrado y lavado hacia zonas profundas donde las raíces ya no lo pueden alcanzar.
5-Moléculas de hierro sumamente atrapadas: Mucho del hierro que encontramos en el suelo y en los sustratos se encuentra como Fe3+, una forma sumamente estable y muy oxidada que la planta no puede absorber. Recordemos que las raíces solo absorben el ion en forma de Fe2+; por lo tanto, si no se encuentra de esa manera, la planta no podrá tomarlo.
Esta relación es una de las más fundamentales para obtener plantas sanas y con sus mejores rendimientos. Las carencias de hierro repercuten directamente en la producción de clorofila, por lo que es sumamente indispensable suministrar fuentes de estos dos elementos en la nutrición de los cultivos.

Por Juan Pablo Paredes Laguna, Promotor de desarrollo e investigación Mezfer
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