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El ojo del productor: El monitoreo de plagas como eje de rentabilidad

El ojo del productor: El monitoreo de plagas como eje de rentabilidad

En la agricultura moderna, la clave para obtener una cosecha exitosa reside en la capacidad de anticipación; y una herramienta esencial para mantener cultivos sanos es el monitoreo de plagas, considerándose tarea indispensable que permite al productor dejar de “reaccionar” para empezar a “gestionar”. Actualmente, con climas cada vez más erráticos que alteran los ciclos biológicos, el monitoreo sistemático se vuelve la herramienta de ahorro más potente del campo mexicano.

¿Por qué monitorear?

Más allá del conteo, el monitoreo consiste en la inspección periódica del cultivo para determinar la presencia, densidad y distribución de organismos, la toma oportuna de decisiones y actuar para evitar pérdidas económicas. Su importancia radica en tres pilares:

1. Identificación de plagas y de insectos benéficos:

•             Insectos benéficos: No todo lo que se mueve es enemigo. Un buen monitoreo detecta insectos benéficos (predadores y parasitoides) que pueden estar haciendo el trabajo de control por nosotros.

•             Plagas: Saber qué plaga se encuentra presente, sus estadios y la densidad, para determinar métodos de control y, en el caso de control químico, la selección  del producto adecuado y el momento oportuno para su aplicación implica escoger el de mayor vulnerabilidad para la plaga.

2. Implementación de todas las estrategias que constituyen el manejo integrado de plagas:  Elaborar un plan de prevención/acción haciendo uso de todos los métodos de control para mantener las poblaciones de plagas en niveles tolerables que no causen daño económico.

3. Evaluación de eficacia: La forma de saber si la aplicación funcionó es analizar con los datos que se ofrecen si la reducción de plagas fue eficiente; y eso se logra al conocer el nivel de control de un producto o de un método de control.

La ciencia de los colores y los aromas: Métodos de monitoreo

El uso de trampas es una técnica visual y efectiva. Los insectos responden a estímulos específicos:

•             Trampas de colores (atracción visual): Los insectos son atraídos por longitudes de onda específicas. El color de las trampas está en función del tipo de plaga que se busca monitorear:

– Amarillo: Es el color universal para mosquita blanca, pulgones, minadores y dípteros. Estos insectos asocian el amarillo brillante con tejido vegetal joven y vigoroso.

– Azul: específicamente diseñado para trips. Diversos estudios demuestran que especies como Frankliniella occidentalis (plaga importante en pepino, pimiento y berenjena) ignoran el amarillo, pero se lanzan masivamente hacia el azul.

•             Trampas de Feromonas (atracción olfativa): Utilizan sustancias sintéticas. Son extremadamente precisas y se usan principalmente para lepidópteros. Su gran ventaja es que permiten detectar la llegada de la plaga antes incluso de que se vean daños.

Umbrales económicos: ¿Cuándo apretar el gatillo?

El monitoreo entrega un número específico: P. ej. “5 trips por trampa”; pero ese número solo cobra sentido con el Umbral Económico. Este es el nivel de población en el que el daño que causará la plaga es igual o mayor al costo de controlarla.

Existen plagas “cuarentenarias” o de altísima agresividad donde el umbral es un solo individuo. Encontrar un ejemplar de Drosophila suzukii (mosca de alas manchadas) en una zona libre de exportación puede disparar una alerta inmediata. En otros casos, como el pulgón, la planta puede tolerar ciertas poblaciones sin perder rendimiento, permitiendo que la fauna benéfica actúe y ahorrando al productor una aplicación fitosanitaria innecesaria.

Estrategia de implementación

Para que el monitoreo sea válido debe ser constante y representativo. No basta con mirar las plantas cerca de la entrada. Dependiendo del tamaño de la parcela, se deben establecer métodos de monitoreo que permitan cubrir los bordes y el centro.

Es fundamental entender que el monitoreo no termina con la aplicación de una medida de control. Por el contrario, la inspección en los días posteriores es la que valida si la inversión fue efectiva o si el método de control no tuvo éxito. Esta fase de verificación cierra un ciclo de aprendizaje continuo para el agricultor, permitiéndole ajustar sus acciones temporada tras temporada.

Al final del día, una bitácora de monitoreo bien documentada se convierte en el activo más valioso de la unidad de producción, transformando datos aislados en una estrategia de blindaje para el patrimonio del productor.

El monitoreo es el puente entre la agronomía y la economía. En un mercado global donde la inocuidad es una exigencia no negociable, saber exactamente qué hay en nuestro campo es la única forma de producir más con menos.

El monitoreo de plagas es entonces, una herramienta clave para tomar decisiones oportunas y eficientes en el manejo de los cultivos. Sin embargo, para que realmente genere valor, debe diseñarse e implementarse de acuerdo con las características específicas de cada sistema productivo: el tipo de cultivo, el tamaño de las parcelas, las condiciones de la región y las plagas de mayor importancia económica.

Por ello, es recomendable apoyarse en asesoría técnica especializada que permita establecer metodologías de muestreo adecuadas; interpretar correctamente la información obtenida y convertir los datos del monitoreo en información que nos ayude a decidir el tipo de manejo más preciso, oportuno y sustentable. De esta manera, el monitoreo deja de ser solo una actividad de observación y se convierte en una herramienta estratégica para la protección y productividad del cultivo.

Por Ing. Rocío Rojas Ramírez, Gerente de programas y capacitación / Mtro. Antonio Barrón Vidales, Instructor PURA – UMFFAC