Sinaloa, punto de encuentro para el futuro de la agricultura
El Primer Congreso: Uso de Drones en la Agricultura, reunió en Sinaloa a especialistas, productores, empresas y organismos internacionales, para discutir el presente y futuro de una tecnología que ya transforma la producción agrícola mundial.
Sinaloa volvió a colocarse a la vanguardia del sector agrícola con la realización del Primer Congreso Uso de Drones en la Agricultura, organizado por el Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa.
El encuentro, realizado a finales de abril, reunió a distribuidores de las principales marcas internacionales presentes en México, además de especialistas, investigadores, técnicos, productores y empresas vinculadas con la innovación agrícola.
Organizar un evento de esta magnitud implica integrar distintos sectores: desde la academia hasta el usuario final. Y es precisamente ahí donde radica uno de los principales desafíos de la tecnología agrícola: entender que un técnico, un agricultor o una empresa, perciben el valor de la innovación desde necesidades distintas, aunque todos persiguen el mismo objetivo: producir con mayor eficiencia.
Porque hoy la eficiencia ya no sólo se mide en hectáreas trabajadas, sino también en precisión, calidad de aplicación, ahorro de insumos y mejores resultados productivos.
Tecnología que transforma la producción
Aunque el uso de drones agrícolas en México ha crecido de manera importante en los últimos años, su adopción ha sido relativamente gradual. Recuerdo haberlos visto operar desde 2020 en regiones como Los Altos de Jalisco y el Bajío, cuando todavía parecían una tecnología lejana para buena parte del campo mexicano.
Actualmente, las dudas alrededor de estas herramientas siguen presentes: ¿es necesario utilizar más agua?, ¿ofrecen mejores resultados que una aspersora tradicional?, ¿compiten con la aviación agrícola convencional, particularmente en estados como Sinaloa, en donde las extensiones son enormes?
Uno de los temas más interesantes discutidos durante el Congreso fue precisamente el uso del agua y las aplicaciones en Ultra Bajo Volumen (UBV), un concepto que todavía genera debate dentro del sector agrícola.
Durante años, muchos productores asociaron una mayor cantidad de agua con mejores resultados en las aplicaciones fitosanitarias. Sin embargo, la llegada de drones agrícolas ha obligado a replantear esa idea.
La conversación ya no gira únicamente alrededor de cuántos litros por hectárea se aplican, sino de qué tan eficientemente se logra hacer llegar el ingrediente activo al objetivo biológico.
Ahí es donde conceptos como tamaño de gota, cobertura, penetración, deriva y precisión de aplicación cobran una relevancia enorme.
Para algunos especialistas, el verdadero reto no consiste en aplicar más agua, sino en aplicar mejor.
Y aunque el Ultra Bajo Volumen continúa generando posturas encontradas entre técnicos, fabricantes y productores, la realidad es que el avance tecnológico ha permitido mejorar considerablemente la eficiencia operativa, reducir tiempos de aplicación y optimizar recursos en campo.
Una mala decisión operativa puede provocar deriva y afectar cultivos vecinos, cuerpos de agua o incluso zonas pobladas.
Por ello, durante el Congreso también se discutió la importancia de profesionalizar las aplicaciones agrícolas con drones, considerando variables como velocidad del viento, humedad relativa, temperatura, altura de vuelo y tamaño de gota.
La tecnología ha avanzado rápidamente, pero sigue siendo indispensable el criterio técnico y la responsabilidad del operador.
En ese sentido, los drones agrícolas no solamente representan innovación: también exigen capacitación, protocolos y una mayor cultura de aplicación responsable.
El reto de regular el futuro
Uno de los puntos más relevantes del Congreso fue el marco regulatorio.
Las exigencias de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) continúan siendo un reto para muchos operadores, aunque también representan una oportunidad para profesionalizar al sector.
De acuerdo con la ingeniera Rocío Rojas Ramírez, gerente de programas de capacitación de la Unión Mexicana de Frtosanitarios y Fertilizantes, A.C., todavía existen importantes áreas de oportunidad para fortalecer la regulación y facilitar procesos sin comprometer la seguridad.
Porque no solamente hablamos de aeronaves: hablamos también de la responsabilidad que implica aplicar fitosanitarios con cualquier herramienta tecnológica.
Al revisar experiencias internacionales, queda claro que México todavía tiene camino por recorrer. En Estados Unidos, por ejemplo, existen licencias especializadas, certificaciones obligatorias para operadores y registros específicos de aeronaves agrícolas.
La Unión Europea, a través de la EASA (European Union Aviation Safety Agency), mantiene regulaciones más estrictas e incluso prohíbe por defecto la fumigación aérea con drones, salvo excepciones muy específicas como viñedos en pendientes o zonas de difícil acceso.
Brasil representa uno de los modelos regulatorios más completos de América Latina. Su Ordenanza MAPA No. 298/2021 contempla registro obligatorio, capacitación certificada, operador técnico responsable, trazabilidad de aplicaciones y restricciones de fumigación cerca de poblados o cuerpos de agua.
Japón, pionero mundial en esta tecnología para cultivos de arroz y sistemas intensivos, también destaca por sus estrictos controles sobre materiales peligrosos y permisos operativos.
Agricultura 4.0 y los nuevos desafíos fitosanitarios
Durante los dos días del Congreso tuve la oportunidad de grabar ocho episodios de Semillero Agropodcast con especialistas en regulación, operación y desarrollo tecnológico de drones agrícolas.
Entre ellos destacó la participación del doctor Carlos Ramón Urías Morales, director regional de Sanidad Vegetal del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), quien compartió la creciente preocupación global por diversos retos fitosanitarios.
El cambio climático aparece como un factor determinante en la proliferación de plagas, pero también existe preocupación por prácticas agrícolas irresponsables, manejo inadecuado y uso excesivo de fitosanitarios químicos.
Uno de los retos más importantes, advirtió, será el manejo de plagas como los thrips, cuya presencia continúa creciendo en distintas regiones agrícolas.
En este contexto, herramientas como drones, fotogrametría, tecnologías inmersivas y agricultura de precisión serán fundamentales para enfrentar los nuevos desafíos productivos y sanitarios. También para fortalecer el extensionismo y la adopción de conocimiento.
La Agricultura 4.0 dejó de ser una visión futurista: hoy es parte esencial de la producción mundial de alimentos.
El alcance del Congreso también refleja la relevancia que ha adquirido esta tecnología. Asistieron productores, técnicos y especialistas de 12 países, además de representantes de 29 estados de la República Mexicana.
La integración de drones agrícolas en Sinaloa ya es una realidad consolidada. Actualmente forman parte de las operaciones de cinco de las nueve Juntas Locales de Sanidad Vegetal del estado, además del uso de aeronaves ligeras para la liberación de insectos benéficos.
Más allá de la innovación tecnológica, este tipo de encuentros permiten algo igual de importante: compartir conocimiento, experiencias y construir una visión más profesional y sostenible para el futuro del agro.
Y si algo dejó claro este Primer Congreso Uso de Drones en la Agricultura, es que el futuro del campo mexicano ya comenzó a despegar.



Por LCC. Marco Díaz – Director de Revista Comentarios y de Semillero Agropodcast, periodista enfocado al sector agropecuario.
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