Frijol mexicano: Rendimientos divididos y desfases comerciales
La reactivación de las precipitaciones durante el ciclo Primavera-Verano 2024 permitió al campo mexicano recuperar los volúmenes de frijol (Phaseolus vulgaris L.) tras el desplome productivo de la campaña previa, originado por una sequía generalizada. No obstante, el incremento en las cosechas no se tradujo en una bonanza generalizada para los agricultores. Por el contrario, la dinámica observada entre 2024 y 2026 ha sacado a la luz rezagos estructurales: una pronunciada brecha en rendimientos, limitaciones operativas en la infraestructura de acopio público, un consumo doméstico a la baja y un cambio regulatorio obligatorio en materia de seguridad laboral y calibración fitosanitaria.
El peso del clima y la brecha tecnológica
De acuerdo con el informe Dry Beans Annual 2025 del Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA FAS), la producción mexicana en el año comercial 2024/2025 alcanzó 1.01 millones de toneladas métricas, lo que representó un repunte del 41% frente al mínimo histórico registrado en el ciclo 2023/2024. Este incremento se sustentó en una expansión del 32% en la superficie sembrada, favorecida por la regularización temporal de las lluvias.
Sin embargo, las cifras de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP) revelan la vulnerabilidad del esquema productivo nacional: en el ciclo Primavera-Verano 2024 se establecieron 1,246,603 hectáreas, de las cuales 92,200 fueron declaradas en siniestro total debido a irregularidades climáticas. La dependencia del temporal es marcada; este ciclo concentra el 82% de la superficie nacional de siembra, relegando al Otoño-Invierno a unas 250,000 hectáreas.
Esta distribución estacional acentúa una profunda disparidad de rendimientos. En Zacatecas, el principal productor nacional al aportar el 33% del volumen total, el rendimiento medio se ubicó en 0.55 toneladas por hectárea bajo esquemas de secano. En contraparte, los distritos de riego de Sinaloa, responsables del 19% de la cosecha nacional con variedades comerciales azufradas, alcanzaron 2.28 toneladas por hectárea. A esta asimetría se suma una contracción acumulada: en la última década, la superficie nacional cosechada pasó de 1.68 millones de hectáreas en el ciclo 2014/2015 a 1.36 millones en 2024/2025, una reducción neta del 20% provocada por recurrentes sequías y la reconversión de tierras hacia forrajes.
A nivel gubernamental, las proyecciones institucionales buscan revertir esta dependencia. En la presentación del Panorama Agroalimentario 2025, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) fijó como meta de autosuficiencia en el marco del Plan México una producción de 1.19 millones de toneladas. Con el objetivo de proveer simiente calificada, el Gobierno de México anunció la creación de la empresa estatal Productora de Semillas del Bienestar (PROSEBIEN) en Zacatecas. La iniciativa prevé la dispersión inicial de más de 7,000 toneladas de semilla mejorada para atender a cerca de 43,000 productores.
Sanidad vegetal: Manejo Integrado frente a patógenos y plagas
El desempeño del cultivo en campo depende de la contención de plagas y enfermedades que comprometen tanto el follaje como la calidad comercial del grano. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y los Comités Estatales de Sanidad Vegetal (CESAVEs) coordinan acciones de monitoreo epidemiológico para organismos de alto impacto.
Entre los insectos defoliadores, la conchuela del frijol (Epilachna varivestis) causa esqueletizaciones severas en el follaje en el Altiplano Central y Norte. En estados como Guerrero y Zacatecas, los comités estatales reportan esquemas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) sustentados en liberaciones masivas del depredador benéfico Chrysoperla carnea.
En fases reproductivas, el picudo del ejote (Apion godmani) barrena vainas en desarrollo en valles altos, obligando a sincronizar fechas de siembra y realizar tratamientos dirigidos. En las cuencas de riego del Noroeste, la mosquita blanca (Bemisia tabaci) actúa como vector directo del Virus del Mosaico Dorado Amarillo del Frijol (BGYMV), condicionando las fechas de siembra bajo los términos de la NOM-081-FITO-2001.
En el ámbito fitopatológico, la antracnosis (Colletotrichum lindemuthianum) y el tizón común (Xanthomonas axonopodis pv. phaseoli) representan las principales amenazas para la calidad de la vaina y la semilla. La investigación del INIFAP enfatiza que la prevención inicia en la sanidad de la semilla y la rotación de parcelas para mitigar el complejo de secadera radicular originado por Fusarium spp., Rhizoctonia y Macrophomina. En la fase poscosecha, los gorgojos de almacén (Acanthoscelides obtectus y Zabrotes subfasciatus) generan pérdidas físicas del 15% al 25% en bodegas rústicas que carecen de aislamiento hermético o manejo de atmósferas modificadas.
Comercialización, precios y el colapso del mercado spot
El frente comercial refleja un marcado contraste. En las Reglas de Operación del Programa de Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos para 2025, ratificadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 16 de octubre de 2025, la SADER mantuvo el precio de sustentación en $27,000.00 MXN por tonelada ($27.00 MXN/kg) para pequeños productores con hasta 30 hectáreas de temporal o 5 de riego, topado a un volumen máximo de 15 toneladas por productor.
Los reportes de campo y medios regionales registraron que intermediarios privados compraron cosechas a precios castigados de entre $6.00 y $7.00 MXN/kg en predios de secano, mientras el acopio extraordinario debió gestionarse a valores deprimidos de $16.00 MXN/kg.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) documentó que el precio comercial libre de $16.00 MXN/kg no alcanza a cubrir los costos operativos en parcelas que no reciben subsidio. Por su parte, los registros de FIRA indican que los precios mayoristas reflejaron caídas anuales en variedades clave durante 2025 frente a 2024: el frijol Flor de Mayo disminuyó 14.8%, el Pinto bajó 9.5% y el Negro retrocedió 9.3%, mientras el tipo Azufrado mostró una ligera alza.
A pesar del desplome en campo, las cotizaciones al menudeo en zonas urbanas conservaron márgenes elevados de intermediación. Al cierre de 2024, el reporte de Análisis Estratégico del SIAP mostraba que mientras el frijol pinto promediaba entre $18.00 y $22.00 MXN/kg en el medio rural, el precio al mayoreo se ubicaba en $30.67 MXN/kg y al consumidor en $41.87 MXN/kg. En variedades como el frijol peruano, el precio rural de $18.11 MXN/kg contrastó con una cotización final de $59.64 MXN/kg pagada en supermercados.
Comercio exterior y perspectivas hacia 2026
En materia de comercio exterior, la balanza de leguminosas secas continúa siendo deficitaria. Las estadísticas de USDA FAS señalan que durante el año comercial 2024/2025 las importaciones sumaron 299,593 toneladas, lo que representó un descenso del 21% respecto a las 383,556 toneladas ingresadas en el ciclo precedente, atribuible a la mayor disponibilidad interna. Estados Unidos se mantuvo como el abastecedor preponderante, canalizando cerca del 75% de las compras externas de México bajo arancel cero en el marco del T-MEC, complementado por flujos menores de Canadá. Por su parte, las exportaciones nacionales registraron un piso histórico de apenas 17,305 toneladas destinadas principalmente a Estados Unidos, Perú y Cuba, dejando un saldo comercial negativo de 282,288 toneladas.
La realidad del frijol en México demuestra que elevar el volumen de producción física mediante condiciones climáticas propicias resulta insuficiente para garantizar la sustentabilidad de la cadena. Si bien el ciclo 2024/2025 superó el umbral del millón de toneladas cosechadas, la falta de una red de acopio con escala suficiente propició desplomes de precios que castigaron al eslabón primario.
En el ámbito técnico y agronómico, el futuro de la leguminosa exige cerrar la brecha de productividad en el Altiplano mediante la adopción de semilla certificada y esquemas de inoculación biológica.

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